Todo PLAN es un engaño

Tu plan suele ser la hipótesis más optimista, si te gusta usar el término planificar
seguro no estaras de acuerdo conmigo, pero dime con que frecuencia se cumplen
tus planes tal como lo tenias documentado.

«La falacia de la planificación es que haces un plan que suele ser la hipótesis más optimista.
Entonces, supones que los resultados obedecerán a tu plan, aún cuando no deberías llamarte a engaño».

-Daniel Kahneman-

Para Kahneman, la planificación es una falacia y estoy muy de acuerdo con su manera de pensar y si tú eres perfeccionista o te gusta complacer
a todos y nunca quedar mal con nadie, ya seguro que te vas incomodando.

Tenemos la tendencia de subestimar el tiempo y los recursos que necesitamos para realizar una tarea más aún si no la vamos hacer nosotros.

El autor de la frase argumenta que esto nos lleva a cometer errores en la planificación, o en dar una fecha, o en decir “Sí se puede”, o en un diagrama de Gantt.

Tus clientes externos o internos son personas muy mediocres que solo te dicen:

  • ¿Para cuándo?
  • Esto deberías tenerlo
  • Esto no me lo deberías cobrar
  • Mándame el cronograma

¿Te suena eso?

Si estás en la cancha si te debe sonar pero me da lo mismo que no te suene.

El hecho es que sobre estimamos nuestra capacidad de visualizar el futuro y se cometen errores en la planificación y en la toma de decisiones lo que debe ser comprendido, pero los que nos evalúan no lo entienden porque son perfeccionistas y esto trae consecuencias negativas.

Cuando planeas un proyecto, das por hecho que todo saldrá según lo previsto y no habrá contratiempos. Entonces la planificación es una falacia y siempre van a existir errores.

Es importante tener conciencia de esto y que no OFREZCAS NADA, SE OBJETIVO, di que lo tienes que ANALIZAR con tu equipo, y sobre tu plan siempre date un tiempo de holgura y lleva una buena gestión de los proyectos que llevas en simultáneo.

También hay que saber cuándo decir que NO.

“Todos tenemos un plan hasta que recibimos el primer golpe en la cara”

Mike Tyson

La Falacia de la Planificación

La falacia de la planificación es un sesgo cognitivo que expresa la tendencia a subestimar tiempos, costes, imprevistos y riesgos para completar acciones o proyectos y a sobreestimar los beneficios de determinadas acciones.

Nuestro cerebro está orientado a ser positivo. Esto nos lleva a ser exageradamente optimistas en nuestros proyectos. También nos hace desdeñar cualquier información que contradiga ese optimismo. Y, una vez que hemos creado planes poco realistas, cuando las cosas van mal nos cuesta aceptar que debemos cambiarlos. Nos quedamos anclados en
ellos y fracasamos.

Tanto en nuestra vida personal y profesional, este sesgo debe ser especialmente vigilado en los niveles de organización y gestión de proyectos de empresarios.

Puede llevar a costes extraordinarios, a demoras en el calendario fijado, así como a resultados más pobres en calidad.

La Planificación

La planificación se transforma en una falacia cuando solo se consideran los riesgos inherentes al proyecto, sin incluir otros factores externos.

La planificación es legítima. Pero, para evitar que sea una falacia, conviene evitar las trampas que inconscientemente acechan al planificador.

Cómo Evitar la falacia de la planificación

  • Recaba la mayor información posible sobre proyectos similares, propios o ajenos.
  • Recuerda la ley de Murphy: si algo puede salir mal, saldrá mal.
  • Evita las predicciones optimistas, por más confianza que se tenga en el personal y los recursos.
  • Y es preferible el realismo cauteloso antes que el entusiasmo tóxico.

Las personas suelen ser muy optimistas con sus planes. Pero se tenía que decir y se dijo.

Historia sobre una gran PLANIFICACIÓN:

La Ópera de Sídney, Patrimonio de la Humanidad y uno de los edificios más emblemáticos del siglo XX, es también un famoso ejemplo de fracaso en la planificación.

El gobierno australiano decidió su construcción en 1957.

El coste previsto era de 7 millones de dólares y la fecha de terminación estaba fijada para enero de 1963.

Debía construirse en tres fases.

Primero, el podio con vista al puerto de Sídney, luego las coberturas externas y, finalmente, los interiores.

Preocupado por la opinión pública y el financiamiento, en diciembre de 1958 el gobierno se apresuró a iniciar la obra.

Los planos estructurales aún no estaban completamente listos, creando indecisiones y pausas.

Inclemencias meteorológicas demoraron aún más el proyecto.

El podio se terminó en agosto de 1962.

Se estimó que el teatro podría estar terminado, a más tardar, en marzo de 1965.

La construcción de las columnas, que debían sostener el techo, presentó muchos problemas.

En 1965 hubo un cambio de gobierno.

Y el proyecto pasó a ser administrado por otro ministerio.

Durante la tercera etapa, el arquitecto principal renunció y tuvo que ser reemplazado.

Finalmente, la Ópera de Sídney fue terminada en 1973 con un coste final de 102 millones de dólares.

¿Qué te parece?

Como esta todo por casa…

Enviaselo a quien lo necesite (a tu amigo el planificador)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *