En un mundo globalizado, los países se dividen en dos categorías claras: aquellos que piensan y aquellos que hacen. Esta dicotomía es más que una simple diferencia de enfoque; es una distinción fundamental que define el lugar de una nación en la cadena de valor global. Alejandro Ruelas-Gossi, un destacado pensador en estrategia e innovación, plantea que el éxito de una nación en el siglo XXI depende de si está orientada hacia el pensamiento creativo y estratégico o hacia la mera ejecución de tareas.
Los Países que Piensan (Thinking Nations)
Los países que piensan son aquellos que se dedican a diseñar, crear y liderar la innovación. Estos países no solo generan ideas, sino que también las protegen, las desarrollan y las comercializan. Las empresas en estos países cuentan con cinco áreas clave que impulsan su crecimiento:
- Operaciones: La base de cualquier empresa, encargada de la producción y la entrega de productos y servicios.
- Recursos Humanos: El manejo estratégico del talento, asegurando que la empresa cuente con las habilidades necesarias para innovar.
- Comercial: El área encargada de llevar los productos al mercado y maximizar su valor.
- Tecnología: Innovación y desarrollo tecnológico que permite a las empresas mantenerse a la vanguardia.
- Finanzas: Gestión avanzada del capital, enfocada no solo en la contabilidad, sino también en la planificación y la tesorería para asegurar un crecimiento sostenible.
Estas áreas permiten a las empresas en los países que piensan no solo ser competitivas, sino también liderar en innovación y definir las reglas del juego a nivel global.
Ejemplos de Empresas que Piensan
Las empresas que piensan, como Google y Apple, no solo se centran en la efectividad operativa, sino que fomentan un entorno donde la creatividad y la innovación son primordiales. Google, por ejemplo, es famosa por su política de dedicar el 20% del tiempo de sus empleados a proyectos personales. De esta política nacieron productos revolucionarios como Gmail y Google News. Estas empresas invierten en sus empleados para desarrollar nuevas ideas y productos que eventualmente pueden transformar mercados enteros.
Por otro lado, Apple es un ejemplo icónico de cómo la estrategia de pensar puede llevar a una empresa a dominar globalmente. Desde sus inicios, Apple no solo ha fabricado productos electrónicos, sino que ha orquestado un ecosistema de innovación que incluye hardware, software y servicios integrados. Su enfoque en el diseño, la usabilidad y la experiencia del usuario ha creado productos que no solo son funcionales sino que también establecen tendencias en la industria.
El Valor de una Cultura de Innovación
Las empresas que piensan entienden que la innovación no ocurre por accidente. Es el resultado de una cultura empresarial que valora la experimentación, la toma de riesgos y el aprendizaje constante. Empresas como John Deere, que durante décadas ha liderado en innovación agrícola, ejemplifican este enfoque. John Deere ha mantenido su liderazgo en el mercado invirtiendo en la investigación y desarrollo de nuevas tecnologías, como la agricultura de precisión, que no solo mejoran la eficiencia, sino que también transforman la manera en que los agricultores gestionan sus cultivos.
En John Deere, un ejemplo claro es la existencia de un área dedicada al futuro, donde el 25% del personal se dedica exclusivamente a pensar en las próximas innovaciones, asegurando que la empresa se mantenga a la vanguardia en tecnología agrícola. Esta dedicación al pensamiento estratégico y a la innovación ha permitido a John Deere no solo sobrevivir, sino prosperar durante más de 180 años.
Los Países que Hacen (Doing Nations)
En contraste, los países que hacen son aquellos que se enfocan en la producción y la fabricación, a menudo bajo esquemas de maquila. Las empresas en estos países generalmente operan solo en tres áreas:
- Operaciones: Centrada en la manufactura y la producción en masa.
- Recursos Humanos: Gestión básica del personal, principalmente orientada hacia la eficiencia operativa.
- Contabilidad: Un enfoque en los costos y la eficiencia, sin una visión estratégica a largo plazo.
La ausencia de áreas clave como tecnología y finanzas estratégicas limita a estas empresas a un rol de ejecución, sin acceso a los beneficios y la propiedad intelectual que provienen de la innovación.
Ejemplos de Empresas que Hacen
Las empresas que hacen, muchas veces localizadas en países orientados hacia la manufactura y la maquila, tienden a enfocarse exclusivamente en la eficiencia y la reducción de costos. Aunque estas empresas pueden ser extremadamente eficientes en la producción, rara vez son dueñas de la tecnología que utilizan o de las ideas detrás de los productos que fabrican.
Estas empresas por lo general se dedican a pagarle menos a sus empleados y proveedores, por lo que este modelo solo trae más pobreza.
Un ejemplo claro es el sector automotriz en México, donde muchas plantas se dedican a ensamblar vehículos diseñados en otros países. Aunque México es uno de los mayores productores de automóviles a nivel mundial, la propiedad intelectual y las decisiones estratégicas clave son controladas por las casas matrices en otros países. Esto significa que, aunque el país es crucial en la cadena de suministro global, no participa plenamente en los beneficios que genera la innovación en el sector automotriz.
Estados Unidos y el Cambio hacia el Nearshoring
Recientemente, Estados Unidos ha comenzado a alejarse del offshoring, para adoptar el nearshoring, un proceso que implica traer de vuelta la producción a geografías cercanas, como México. Aunque esto puede parecer una oportunidad para México, en realidad, refuerza su rol como un país que hace, relegado a la maquila y sin acceso a la propiedad intelectual ni a los beneficios de la innovación.
Alejandro Ruelas-Gossi advierte que este modelo perpetúa la dependencia y limita las posibilidades de que México se convierta en un país que piensa. Los tratados comerciales actuales, como el nuevo T-MEC (USMCA), aseguran que no habrá transferencia de tecnología significativa, consolidando a México como el patio trasero de las grandes potencias, donde se fabrica a bajo costo, pero no se crea.
La Visión de José María Aznar
El expresidente de España, José María Aznar, comprendió la importancia de que un país sea dueño de sus ideas. Durante una reunión con líderes empresariales mexicanos, Aznar fue claro: un país no puede ser verdaderamente independiente hasta que sea dueño de sus ideas y las desarrolle internamente. Esta visión resuena con la realidad de que, sin una estrategia orientada hacia la innovación y el pensamiento, los países quedan atrapados en un ciclo de dependencia económica y tecnológica.
Un ejemplo claro de la distinción entre países que piensan y países que hacen se puede observar en la industria tecnológica, particularmente en el iPhone. En la parte posterior de cada iPhone, se puede leer: «Diseñado por Apple en California. Ensamblado en China.» Esta frase encapsula la realidad de muchos productos de alto valor agregado en el mundo actual. Mientras que el diseño, la innovación y la propiedad intelectual del iPhone se desarrollan en Estados Unidos, la fabricación y el ensamblaje se llevan a cabo en China. Esto subraya la diferencia fundamental entre un país que piensa y otro que hace. Apple mantiene el control sobre el diseño y la innovación, lo que le permite capturar la mayor parte del valor, mientras que la fabricación se subcontrata a países donde los costos son más bajos, lo que limita la capacidad de estos países para capturar valor significativo y desarrollar una propiedad intelectual propia.
El Rol de las Universidades: Formando Pensadores o Ejecutores
Ruelas-Gossi también critica duramente el papel actual de las universidades en muchos países, especialmente en aquellos que se encuentran atrapados en el modelo de maquila. Según él, las universidades están produciendo profesionales para la maquila, entrenando a sus estudiantes en la eficiencia operativa, pero sin equiparlos con las habilidades para pensar estratégicamente, innovar o crear.
Este enfoque limita a las nuevas generaciones y perpetúa el ciclo de dependencia, asegurando que estos países sigan siendo lugares donde se hace, pero no donde se piensa.
El Futuro de los Países que Hacen
Para que un país que actualmente se enfoca en hacer pueda transformarse en un país que piensa, es necesario un cambio radical en la estrategia nacional. Esto implica:
- Inversión en Innovación: Desarrollar políticas que incentiven la investigación y el desarrollo, así como la creación de propiedad intelectual.
- Educación Transformacional: Reformar el sistema educativo para formar pensadores críticos y creativos que puedan liderar en innovación.
- Colaboración Público-Privada: Establecer alianzas estratégicas entre el gobierno y el sector privado para fomentar la creación y protección de ideas.
Conclusión
En un mundo dividido entre quienes piensan y quienes hacen, los países que aspiran a un futuro de prosperidad deben reevaluar sus estrategias. Deben preguntarse: ¿Queremos ser dueños de nuestras ideas o simplemente fabricar las ideas de otros? La respuesta a esta pregunta definirá su lugar en la economía global del futuro.
PD: La diferencia entre ser un país que piensa y uno que hace no es solo económica, sino cultural y estratégica. La verdadera independencia radica en la capacidad de generar y proteger nuestras propias ideas. ¿Estamos listos para dar ese paso?



